Las 2 caras de cuarta revolución industrial.

Cuarta revolución industrial

La Cuarta Revolución Industrial

Ya han pasado algunos años desde que las autoridades Europeas, bien asesoradas por sesudos expertos, se percataron del enorme retraso tecnológico acumulado en el viejo continente respecto a los competidores norteamericanos y asiáticos.

Desde entonces, hemos asistido a centenares de congresos, miles de presentaciones, decenas de miles de reuniones donde instituciones, proveedores y consultores mostraban las bondades de estas nuevas tecnologías, urgiéndonos a su implementación.

Las sombras de la Industria 4.0

Sin embargo, junto con las bondades, durante estos años también han surgido sombras como la destrucción de empleos en determinados sectores y la concentración de poder, gracias al unidireccional y opaco acceso a ingentes cantidades de información.

Añádase a todo ello la tendencia al establecimiento de oligopolios, propiciado por que estas tecnologías son de más fácil acceso para las grandes empresas, ha creado una combinación de elementos que nos arrastra a una situación de tendencias contrapuestas.

La automatización característica de esta Cuarta Revolución Industrial posibilita a las grandes fortunas y fondos de inversión, la incursión en nuevos modelos de negocio intensivos en tecnología, que requieren menores cantidades de mano de obra. Esto genera, a su vez, la abundancia de la mano de obra disponible y la bajada progresiva de los costes laborales para las empresas. La espiral de incremento de beneficios permite aún mayores inversiones que reducen todavía más la fuerza laboral.

Como consecuencia de ello, la desigualdad es creciente entre contratados y empresarios. Si observamos la evolución de la desigualdad en USA desde el 2005, inicio del periodo en el que se puede considerar que se comenzó a aplicar en Estados Unidos estas nuevas tecnologías de la Cuarta Revolución Industrial, se observa como la desigualdad se ha incrementado considerablemente.

REPARTO DE LA RIQUEZA USA
Reparto de la riqueza para diferentes sectores de la población (según riqueza) en USA 1989-2016

Es evidente que durante el inicio de la cuarta revolución industrial en USA, se produjo un traspaso de riqueza desde las clases medias y bajas al 1% más rico de la población. Es muy probable, dado el retraso europeo respecto a la aplicación de estas tecnologías, que en el momento actual nos estemos viendo inmersos en una evolución muy similar.

Bondades para la sociedad de las revoluciones industriales

Sin embargo, no se puede obviar que, durante la historia, el desarrollo tecnológico, con sus correspondientes revoluciones industriales, siempre ha tenido un efecto positivo para las sociedades. En el siguiente gráfico se puede observar la evolución del PIB per cápita en los últimos siglos y los periodos correspondientes a la segunda y tercera revoluciones industriales.

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Evolución de el PIB medio en España de 1850 a 2015

Queda patente que la retribución de la fuerza laboral tuvo una evolución positiva en la segunda y tercera revoluciones industriales. Adicionalmente durante dichos periodos, en los países industrializados, también se produjeron reducciones muy importantes de las horas trabajadas anuales y se abolió el trabajo infantil. Además se crearon los sistemas de pensiones y otras prestaciones sociales que hoy consideramos como imprescindibles.

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Niños trabajando en una fábrica de tejidos a principios del siglo XX

Por lo tanto, sería razonable pensar que la presente Cuarta Revolución Industrial también traerá consigo una mejora de las condiciones laborales. La mayor automatización y la eliminación de los trabajos más tediosos habrían de conllevar mejor ocupación para las generaciones venideras.

Factor diferencial de la cuarta revolución industrial

Pese a todas estas bondades observadas en las revoluciones industriales, existe una diferencia fundamental que puede provocar consecuencias inesperadas de la cuarta revolución industrial.

Las materias primas son limitadas en el planeta. El aumento de la población y del consumo no puede ser por lo tanto ilimitado y, en muchos aspectos, ya estamos cerca de sus límites máximos, por lo que no es factible un crecimiento indefinido de los bienes y servicios producidos.

Consecuencia de ello, en esta nueva revolución industrial no será factible un crecimiento de la producción de bienes y servicios acorde con los aumentos de productividad, lo que provocará, indefectiblemente, una reducción muy significativa de la mano de obra no especializada necesaria.

Diversos estudios también indican la alta probabilidad de que, en el futuro, incluso la contratación de fuerza laboral más especializada sufra decrementos, según los sistemas automatizados sean más avanzados en cuanto a su gestión.

Conclusión. Una disrupción bipolar.

En conclusión, inmersos en una economía con recursos finitos, existen dos efectos contrapuestos de la conocida como Cuarta Revolución Industrial: Concentración de la riqueza y Generación de más valor con menos esfuerzo.

La balanza entre estos dos efectos de la Cuarta Revolución Industrial se inclinará en función de las normativas que establezcan los estados y la presión que las entidades sociales ejerzan sobre dichos estados y las multinacionales. Las primeras iniciativas, tales como la disminución de la jornada laboral, el subsidio universal o una fiscalidad más exigente para las grandes multinacionales, no deberían hacerse esperar si no queremos que las sociedades occidentales se tensionen.

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